Veredas

Los puños ajados como bolas de arroz y los dedos machucados y gordos son un racimo de palmitos negros. No te da calor? Los ojos que hicieron la guardia del horror te barren la cara como una escoba de alambres. No te pongas triste. La tristeza es tambien un privilegio del contraste. Las motos que pasan son moscas amplificadas y sentarse en la vereda siempre va a ser una señal del respeto. La alegria tambien lo es.

Veredas

Conclusiones apresuradas

Tal vez es culpa de las recetas.
El budismo suprime el deseo, el amor y el odio a fuerza de una paciencia infinita, hasta la muerte; el Islam con sus velos se rige por la sumision a un unico dios y a un reglamento rigido de practicas y tributos. El catolicismo, en cambio, practica la devocion absloluta por la hipocresia y al final, como una ultima etapa de coccion, el mercado nos convierte a todos, sin distincion, en objetos.  Todo el mundo tiene miedo a sentirse vivo. Igual que cualquier competencia desleal de recetas o multinacionales del consejo, las religiones se mueven en las ciudades como companias de seguro contra el sufrimiento: hay respuesta para todo si no te late el corazon.

Conclusiones apresuradas

Lunes de galera

Ahí está el ruido de la calle, en mi ventana, exodus, movement of jah people. Y yo acá adentro, soy todo furia, jah live, y yo vivo, también. Me miro el pecho y digo, entre tanto pelo, summer is here. Mismo techo, mismas medias y el verano en el pecho, mi pectoral con hueso. Me cansé del cotillón porque las cosas lindas pasan en cuero, incluso en invierno. Roots. Roots. Roots. Todo el día en el concreto y los pies con olor a pasto, a césped, a bosta. La verdad, tanto esperar para acabar contando los dedos, no es justo, no es tierno. No-es-tierno, love is all you need. Estadísticamente si hoy no anduvo, mañana florece, es la naturaleza. Es-la-naturaleza. Mezcla de sales, de fluidos, incluso lentos; mezcla de cada una de las cosas que me hicieron reír y nos reímos juntos, todos los que alguna vez nos reímos juntos. Para eso te trajimos, dijo el ale, feliz cumple pana, hoy es tu cumple. Para eso nos trajeron, so dry your tears, I say. Con el reverso de la mano, con la manga de la camisa, con la etiqueta de la botella: secate las lágrimas. A latir, mi bro, vamos a latir mi bro. Qué lindo es tomar vino y escucharlo a Marley. Todo va a estar bien. Bicho, esa última es para vos bichito, te la dedico como un gol. Con abrazo y gesto obsceno. A latir mi bro.

Lunes de galera

Corre

Y mira, en el cielo, el techo del templo. El único templo. Corre Lola, corre, pero sólo porque es lindo correr. Y porque tu cuerpo va a ponerse viejo, cada día. Y nada más. Vas a volver a perder otra vez: la derrota es lo único que no se agota. Pero no te pongas triste, no. Siempre es mejor la propia bronca: todo sea por la confianza. Y yo confío en vos, confío en mí y en muchas personas que todavía no conozco. All we need is love.

Corre

Better

Ese grito ahí guardado justo abajo de los labios, en sonrisas de rojo tanto y rosa poco y blanco, otra vez, menos que aquella. Musa nerd devenida pop, de ojos cerrados como el temor pero sabios de la paz que generan. Y de cuando canta o habla o simplemente se queda mirándose cuando no encuentra cómo poderse desviar, queriéndose juego de ñiña que golpea sus manos y a veces también aplaude. Todo es, ella lo sabe, confianza, amor y redistribución.

Better

Como dice la canción

Como si fuera acaso suficiente hablar del sistema nervioso, de la actividad eléctrica de la mente o del movimiento rápido de los ojos tapados por los párpados. Son los terrenos baldíos de mi barrio los que inventan la tormenta y la proyectan en la parte interna de mi frente. Entran con el viento, por debajo de la puerta, envueltos en papeles levantados del suelo: hojas de árboles, publicidades y facturas de teléfono. Es por eso que me opongo, así de porfiado, al uso de chorizos de tela y arena que tapan las hendijas de las puertas, el único contacto posible con la calle. Pero a la noche o a la siesta, vuelven esas lluvias en capítulos fragmentados: algunas nacen de puños que por fin se abren, y otras, las peores, vienen escupiendo tierra como soldados que mandan los dueños desde afuera, desde allá, al fondo, ¿los ves? Donde todo se vuelve oscuro. Pero entonces, los charcos de las esquinas hacen su trabajo. Los charcos, los únicos espejos capaces de guardar al sol y repartir colores como guirnaldas incendiadas. Los mismos charcos donde juegan los chicos, donde juega mi hermano que todo lo imagina y de su imaginación van naciendo otros chicos, por el mundo o por el barrio que no es lo mismo, pero es igual. Como dice la canción.

Como dice la canción