Deep Camboya

Entonces se callaron los demas.
A la calle todos los dias, dijo mientras mezclaba arroz con verduras en un carrito de lata y madera. Donde las calles son de tierra se barre la vereda; donde ahora faltan brazos se hace musica con los pies. Cuanto ganas? Tomas cocaina – opio- marihuana – extasis? Sexo? Estas casado? Donde hubo tanto silencio queda la pregunta rappeada. My friend, los dolares son la obediencia debida de la postguerra. Putas y narcos adolescentes venden guias y viajes en moto durante el dia. Tengo todo lo que necesites, dicen.
La pedagogia del dolar.
Unas calles mas adelante, en la vereda del frente, una nena de ocho, de nueve o de diez años, le enseña a su madre a vender en ingles.
Mi-ne-ral water.
Just one Do-lar.

Deep Camboya

Heroes del silencio

Un zapato de gamuza enterrado en la arena que se arrastra por los cordones enredados en las algas es el unico cable a tierra. Sobre la superficie flotan cuerpos en cruz con los ojos cerrados y una secreta satisfaccion de haber alcanzado el paraiso, ese lugar turquesa y callado que no hay que nombrar demasiado.
-Queres comer panqueques?
-Hoy prefiero frutos de mar.
Los pescadores ya pasaron la noche entera encegueciendo con reflectores los cangrejos y langostinos que ahora flotan en peceras esperando el dedo turista.
La condicion del paraiso es el silencio.
Para unos las exclusividad, para otros la alternatividad, el escape, la felicidad. Pero para todos el silencio, el secreto, el escondite: hay demasiada gente en el mundo que lo puede arruinar todo. Los amantes de la naturaleza, la cuidan, la protegen, para ellos. Los amantes del poder la encarcelan, tambien para ellos. Si hasta los paraisos fiscales se llaman asi por el secreto bancario que guardan. Es injusto pienso, que el arbol de las bulucas lleve tambien ese nombre.

Heroes del silencio

Alfajor

Y si, le dije, en algunas cosas ya no puedo creer: el cobismo y los europeos que vuelven de la india comparten el goce por la liviandad. El ruido de los motores y dos tailandeses que se subieron en un pueblo y se besaban con una ternura descomunal nos sacaron milagrosamente de esa charla. Es el primer beso que vi en mas de diez dias y me parece raro. El, que tiene unos cincuenta, la beso estirando la boca mientras el auto arrancaba y de paso nos saludaba a nosotros con los restos de ternura. Ni siddhartha ni king judah se imaginaron tanta belleza. Ella, que tiene unos cuarenta, movia la mano en circulos. Como en las peliculas, pero con amor. El camino es larguisimo y es linda la palabra beso, pienso mientras vamos. Como kiss, en ingles, o como luz, alfajor y el nombre de esa cancion. O como maquillar un chancho de porcelana y ponerlo ahi, sentado y contento al lado de tu cama.  

Alfajor

Yellow submarine

No hay nadie o casi nadie a la madrugada en Kuala Lumpur; es la noche cinco del año nuevo chino y solo un bar retumba como un parlante tapado, el unico latido nocturno. Abro la puerta entre dos negros enormes de bigotes -se da mucho el bigote por aca- y el circo multicultural enciende todas sus luces. Gringos noruegos daneses luxemburgueses fuman mermelada en pipa; malayos indues morenos de bigotes rodean a una sueca suiza belga canadiense que se ilumina entre los flashes de la camara de fotos de su amiga; dos asiaticas de mas arriba, de por vietnam china corea miden dos metros y no sabemos que son, pero miran a los ojos. Cheke-che che che, Cheke-che che che, tiene tremendo culooo: todos gritan culo. Ricky la pego con el chiqui bom- bom y hasta en Hong kong se escucha reggaeton- ton. Yo no encuentro romanticismo en estos encuentros de mundo homogeneo. Es gracioso, si, el enano paquistani que grita uoio io io y el publico lo sigue y lo corea del sur (!!). Cuando el mundo se parece demasiado a una cancion de drexler es porque necesito estar mas atento.

Yellow submarine

Carnaval

Una foto del carnaval de brasil en el diario de hong kong es como un desnudo en el álbum familiar; el abuelo paterno agarrándosela con las dos manos pidiendo que salga con el ojo abierto.  La ciudad del capitalismo financiero se divide entre oficinistas y personal de limpieza, comida, construcción y transporte. Como a una casa gigante que hay que entrar con patines y en silencio. Son todas pantallas. Al año nuevo chino le pido en este cyber que me sigan dando ganas de correr en cuero y de comer con la mano.  Que me sigan dando ganas de hacer como el abuelo, de pelarla y pedir que salga atenta, con el ojo bien abierto.

Carnaval